Se parte del supuesto de que a mayores niveles de lectura, se tienen mayores niveles de desarrollo económico y social. No se puede negar que existen estímulos positivos al crecimiento económico y social en la medida en que una sociedad incrementa sus índices educativos y desarrolla una fuerte infraestructura para facilitar el acceso al conocimiento (editoriales, bibliotecas, acceso a Internet, televisión educativa, amplia oferta cultural, etc.). Pero, aparte de los estudios clásicos sobre relación entre educación, ingreso, empleo y desarrollo económico, no se conocen análisis del impacto del incremento de los índices de lectura sobre tales variables.
El Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe –Cerlalc-, ha tenido dentro de sus acciones estratégicas, una intensa preocupación por la promoción de la lectura y por el fortalecimiento de las infraestructuras físicas que la hacen posible; por la formación de los principales agentes responsables (bibliotecarios y docentes); amén de un consistente trabajo en el apoyo a la formulación y desarrollo de políticas públicas en el campo de la lectura.
Esa tarea está viva en nuestro actuar de estos días. Un rápido recuento de los programas y proyectos que tenemos en curso en este campo –algunos de ellos nacidos en los propósitos trazados por las Cumbres Iberoamericanas-, es una buena muestra del interés y la experiencia ganada por nuestra institución en este tema.
En cuanto al desarrollo de políticas hemos dado importantes pasos en la consolidación de la estructura institucional regional para la definición de políticas públicas alrededor del libro y la lectura. El apoyo técnico a los países y la labor de coordinación institucional han permitido completar proyectos como “La agenda de políticas públicas de lectura” y “Una región de lectores: estudio comparado de planes nacionales de lectura en Iberoamérica.”
El Cerlalc hace parte, además, del “Programa iberoamericano de cooperación de bibliotecas públicas PicBip”, que busca fortalecer este espacio fundamental en la promoción de la lectura en nuestros países.
En cuanto a investigación e información, el Cerlalc ha decidido ampliar los productos y servicios de información sobre lectura, con el objetivo de apoyar a los funcionarios, investigadores y profesionales que trabajan para la formación de sociedades lectoras. Con ese propósito, estamos adelantando los siguientes proyectos:
- “Estudios de caso sobre la lectura en espacios no convencionales”, el cual busca identificar y darle visibilidad a las experiencias más destacables de promoción de la lectura en espacios diferentes a la escuela y la biblioteca.
- “Lecto-escrituras en la sociedad de la información”, reflexión alrededor de las nuevas tecnologías y su impacto en la lectura y la escritura y lo que estas significan para la educación y la cultura.
- “Formación de lectores en la primera infancia”, diseño de una experiencia piloto, cuya metodología sea susceptible de replicarse en otros países.
- “Red regional de investigadores en lectura y escritura”, que articular los trabajos que se vienen realizando desde el ámbito académico.
- “Desarrollo y fortalecimiento de las bibliotecas escolares”, a través de la identificación de experiencias nacionales destacables.
- “Metodología para la medición del comportamiento lector”. Este proyecto pretende ofrecer una herramienta instrumental para el desarrollo de este tipo de estudios, que sea consensuada entre los países de la región y permita la realización de estudios comparativos.
- “Escribir en la escuela”, una base regional de datos sobre experiencias en la pedagogía de la escritura en la escuela.
En cuanto a publicaciones especializadas, el Cerlalc ha editado o está trabajando en:
- Guía para la formulación de planes nacionales de lectura”.
- Colección de literatura infantil, en Braille”
- “Guía para el desarrollo de programas nacionales de bibliotecas escolares”.
- Boletín trimestral “Correo iberoamericano de bibliotecas públicas”.
- Revista “Pensar en Libro”, en la que dedicamos la tercera edición a presentar reflexiones de expertos regionales sobre las políticas públicas de lectura.
En actividades de formación, otro de nuestros frentes de trabajo, estamos adelantando los siguientes proyectos:
- “Formación de bibliotecarios como promotores de lectura”, con la estrategia de de “El maletín del bibliotecario promotor de lectura”, un conjunto de elementos de apoyo para fortalecer su tarea.
- Proyecto “Podemos leer y escribir”, nacido en México, que con la gestión del Cerlalc ha construido una importante red de docentes vinculados al mismo en la región.
- “Escribir en la escuela”, dirigido a ofrecer a los gobiernos y al sistema educativo herramientas para una nueva pedagogía de la escritura en el ámbito escolar.
Con la Agencia Española de Cooperación Internacional –AECI- hemos delineado una alianza estratégica con el objetivo de diseñar un sistema de indicadores que permita medir el impacto social de la lectura.
Este último punto es de crucial importancia para nuestros propósitos. Las acciones que hemos emprendido parten de la convicción, de que formar lectores es formar mejores ciudadanos y generar oportunidades de movilidad social y de desarrollo de los países. De ahí la necesidad de darle visibilidad a las relaciones entre la lectura y el desarrollo económico y social, proceso para el cual es imperativo construir sistemas de información adecuados e incorporar las transformaciones impulsadas por las tecnologías digitales.
Hace dos semanas, en un foro sobre “Lectura y educación”, organizado por la Fundación Santillana y el Cerlalc, planteábamos la necesidad de definir un nuevo contexto para la promoción de la lectura, habida cuenta de las indudables transformaciones que se han suscitado en el mundo del conocimiento, a partir de la revolución tecnológica digital y la aparición de diversas formas de lectura, que hoy trascienden el ámbito específico del libro, tal como lo conocemos en su forma tradicional.
En ese foro, planteábamos que “es necesario redimensionar el papel de la lectura y de sus implicaciones con las políticas generales de desarrollo. Lectura y Cultura; Lectura y Desarrollo; Lectura y Equidad; Lectura y Democracia; Lectura y Libertad, son parejas indisolubles en la modernidad. El compromiso de todos nosotros y la tarea que tenemos que abordar con urgencia es la de garantizar que esas duplas cobren cuerpo en las políticas públicas alrededor de la cultura y el desarrollo”
Efectivamente, ese es el reto de estos tiempos para quienes estamos comprometidos con el desarrollo educativo y cultural de nuestros países: gobiernos, organismos multilaterales, empresas, etc. El punto de partida tiene que ver con la definición del papel que juega el conocimiento en la sociedad moderna y las formas en que se realiza la aproximación a las diversas fuentes del mismo: los consumos culturales y los mediatizadores del mismo.
En 2004, el PNUD especializó su Informe sobre Desarrollo Humano en el tema de la libertad cultural. Allí se anotaba que “El mensaje principal de este Informe destaca el amplio potencial con que contamos para crear un mundo más pacífico y próspero si se incorpora el tema de la cultura a la práctica y la teoría más convencional del desarrollo…”.
Este mismo propósito podríamos parafrasearlo para el análisis de las políticas de promoción de la lectura.
Entender las imbricaciones entre lectura y desarrollo tiene que pasar de ser un lugar común al hablarse de la lectura y de su impacto en la vida económica y social para convertirse en un concepto pleno de contenido, que nutra las políticas especializadas para el sector.
En ese sentido, es necesario emprender esfuerzos concretos en muy diversas áreas. La investigación económica y social, en primer lugar, tiene que aportar herramientas para el análisis del problema, lo que implica, entre otras cosas:
- Introducir la variable “lectura”, como un elemento crucial en las mediciones de desarrollo económico y humano.
- Conocer los impactos de la lectura sobre determinadas variables económicas y sociales, tales como logro educativo, ubicación en la escala ocupacional, desempeño laboral, niveles de ingreso, etc.
- Fortalecer los estudios nacionales de comportamiento lector y promover su incorporación dentro de las encuestas periódicas que se realizan para la medición del desarrollo económico y social.
- Fortalecer conceptual y metodológicamente el tema de la “diversidad de lecturas”
- Promover estudios etnográficos y de caso sobre evidencias de la importancia del hábito lector en el mundo del trabajo (impacto en la productividad; impacto en la capacidad de absorber nuevas tecnologías, etc.).
- Diseñar un Índice de Desarrollo Lector, que a la manera del Índice de Desarrollo Humano, dibuje la evolución de esta variable en los países del mundo.
Se han realizado algunos intentos (Cerlalc 2006) por medir, por ejemplo, la correlación existente entre hábitos de lectura y niveles de ingreso. Una primera aproximación muestra una alta correlación positiva entre ambas variables. Este ejercicio, fortalecido con mediciones sistemáticas y en diversos países, otorgará a nuestro tema de interés una visibilidad especial dentro de las políticas de desarrollo.
En ese sentido, es necesario reiterar que el análisis de “la lectura” y sus impactos, tiene que salir del enclaustramiento a que ha sido sometido durante décadas. La lectura ya no es un asunto restringido a especialistas en educación y cultura. Es un elemento crucial cuando se trata de definir políticas de desarrollo y esa es nuestra misión: hacerlo visible en esos otros ámbitos.
El nuevo analfabetismo, el digital, se convierte en la más severa amenaza para el mundo en desarrollo. La brecha digital, tiene en los temas de infraestructura y acceso, las principales falencias. El acceso, está mediatizado, entro otras cosas, por la capacidad de “leer” los contenidos que circulan por el mundo interconectado: los mismos de la sociedad de papel, multiplicados geométricamente, más la avalancha de nuevos conocimientos que cada día circulan por el mundo digital.
“Lectura y desarrollo”. Hagamos de esta una cruzada en la que incorporemos nuestros tradicionales esfuerzos por promover la lectura. Pero enriquezcamos su contenido con novedosas propuestas y con nuevos actores. Los Objetivos del Milenio, esas importantes metas trazadas por el mundo para superar la rampante inequidad existente en las condiciones de acceso a servicios básicos de educación y de salud, a medida que vayan siendo cumplidos por las naciones del mundo, deben dar paso a nuevos Objetivos, en los que se entienda que la democracia y el desarrollo demandan ciudadanos con habilidades lectoras y con condiciones efectivas de acceso a la cultura y el conocimiento.
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